Intenta timar a creyentes con un canto que encontró en la playa

Lisa-Marie Corlet, una neozelandesa que encontró una piedra diminuta mientras paseaba por la playa y ha intentado hacer creer al resto de la humanidad que el rostro de la Virgen María aparecía grabado en el canto milagrosamente.
Tras guardar la reliquia durante un tiempo, Lisa decidió subastarla por Internet, al estar atravesando una importante crisis financiera.
La idea de Lisa era recaudar unos 35.000 euros con la estafa de la piedra. Pero la engañada resultó ser ella, después de que se descubriese que la mayor puja realizada por la piedral (21.000 euros) no era más que una broma.