El agua templada sacia mejor la sed

Al hacer calor el cuerpo se refrigera a través de la sudoración por su necesidad de mantener una temperatura constante, incrementando el aporte sanguíneo y la transpiración, de forma análoga a como lo haría un motor.
Se produce un importante intercambio térmico que sube mucho nuestra temperatura por el efecto del calor y en ese momento, la entrada de agua muy fría daría lugar a su absorción casi instantánea en el tubo digestivo para trasladarla rápidamente a la superficie de la piel y realizar su labor refrigeradora.
Un agua templada realizaría esta función de manera más lenta y, por lo tanto, daría oportunidad al organismo de asimilar parte de ese líquido elemento para saciarnos la sed.