De colonia futurista a pisos de gran lujo

La historia de Biosfera 2, un modelo para recrear la primera biosfera artificial del mundo, ha sido intensa y más llena de polémica. El multimillonario tejano del petróleo Ed Bass gastó 150 millones de dólares para levantar esta construcción a finales de los 80, en Tucson, Arizona.
Su objetivo era averiguar si los seres humanos podrían sobrevivir en colonias espaciales herméticamente selladas y con un mantenimiento auto-sostenible. Así, durante dos años (de 1991 a 1993) ocho “biosferianos” permanecieron en su interior, hasta que las cosechas, la comida de emergencia y el suministro de oxígeno fallaron.
Debido a las críticas de la comunidad científica, los dueños trasfirieron su gestión a la Universidad de Columbia, que lo utilizó como laboratorio de investigación hasta que en 2003 resolviera no seguir utilizándolo. En estos últimos cuatro años, las enormes cúpulas y los muros de cristal acabaron convirtiéndose en atracción turística, hasta que sus dueños decidieron venderla.
Por último, la empresa CDO Ranching & Development acaba de comprar todo el complejo por 50 millones de dólares con el objetivo de construir viviendas de lujo y un hotel “resort”. Como parte del trato, una parte del recinto se convertirá en un mini campus para el nuevo programa de ecología de la Universidad de Arizona.