A la caza de las riquezas del Ártico

A pesar de ser un drama para los indios inuit, los osos polares o el resto de las especies que habitan el Ártico, hay quien se prepara para explorar inmensas bolsas de gas natural, petróleo en unas reservas de ¼ sobre las actuales, diamantes, bancos de pesca o unas rutas comerciales más cortas cuando el progresivo deshielo del norte se confirme.
Sólo con su 5% de tierra firme, éste terreno y las 200 millas de mar adentro tienen enormes riquezas por descubrir, sobre todo en lo que se refiere a una zona de mar helado, al norte de Groenlandia, mayor que la Unión Europea, que no pertenece a ningún estado y que, según el Centro de Estudios Geológicos de USA puede guardar las reservas de petróleo que, al día de hoy, no son accesibles fácilmente por el hielo que aún las preserva.
Aparte del desastre natural que de por sí sería el deshielo Ártico para sus actuales habitantes, se está dando la voz de alarma para pedir una protección internacional sobre esta zona terráquea similar a la Antártica por parte de organizaciones medioambientales como Greenpeace, que sufriría gravísimas consecuencias como la contaminación de las zonas vírgenes por la combustión del petróleo, riesgo de mareas negras, inundación de costas por subida del nivel del mar o la aceleración del deshielo por la acción de los propios buques rompehielos.